2.12.16

CICLOVÍAS PARA DUMMIES


Felipe Reyes.- ¿Por qué la ciclovía en esta calle con tanto tráfico y no en la de atrás donde no pasa nadie?
La bicicleta es un vehículo que al igual que cualquier otro transporta a un usuario que se dirige a algún lugar. Los lugares de destino suelen acumularse en lugares donde pasan cosas, escuelas, comercios, atractores de viajes en general. Esos atractores normalmente están sobre avenidas con tráfico, en zonas con congestión y con problemas de estacionamiento, todos provocados por el exceso de autos. Una ciclovía tiene como fin máximo incrementar la cantidad de personas que deciden usar la bici para realizar sus trayectos y esa decisión depende de que se cuenten con las facilidades para realizarlos. En la medida que la infraestructura ciclista logre conectar eficientemente los destinos, el incremento de viajes en bici puede disminuir la congestión y eso implica trazarlas por los lugares con mayor demanda de actividades y no, donde no pasa nada, eso sería inútil.
¿Para qué una ciclovía aquí si no pasa ni un ciclista?
En primer lugar sí pasan, muchos. Lo que pasa es que la bicicleta al ser un vehículo poco invasivo y silencioso suele ser poco percibido. En segundo lugar las decisiones urbanas, ni son, ni deben de ser una respuesta a la demanda existente; cualquier infraestructura induce a que hagamos las cosas de una manera o de otra, por ejemplo, si no hubiéramos hecho una calle para que circulen autos no circularían; si no estableciéramos una ruta de transporte determinada, nadie la usaría. Las infraestructuras de movilidad inducen a sus usuarios a utilizarlas una vez que existen, nunca antes. El potencial de viajes ciclistas en Guadalajara es enorme, pero requiere consolidar una red ciclista efectiva que permita una transformación en la manera de moverse de los tapatíos. No puede ser de otra manera. Si el desarrollo de infraestructura dependiera de las personas que la usan tendríamos que quitar miles de banquetas subutilizadas o hacerlas ridículamente angostas cuando en realidad poco más del 40% de trayectos que se hacen en la ciudad se hacen caminando gracias a que todas las calles cuentan con banquetas.
¿Por qué reducir los carriles para automóviles si hay tanto tráfico?
Por lo mismo. La inmensa mayoría de las avenidas de la ciudad está saturada y tiene niveles de servicio poco satisfactorios, incrementar su capacidad vial es imposible en términos de espacio y en términos presupuestales, e incluso si fuera posible en poco tiempo volverían a saturarse por el fenómeno de demanda inducida. Las ciclovías, al provocar paulatinamente que un porcentaje de los trayectos se realicen en bicicleta de manera segura, mejoran las condiciones de las avenidas e incrementa la capacidad de trasladar a personas de un punto a otro, colaborando con la movilidad en su conjunto y provocando más viajes sustentables. Ese cambio modal, en conjunto con el transporte público, puede representar la única manera en que las avenidas de la ciudad no colapsen ante el incremento del tráfico.
¿Por qué no hacerlas aéreas o en camellones o sobre banquetas para que no estorben a los autos?
Aéreas simplemente no sirven, ya que desconectan al usuario del destino final a nivel de calle, además de tener una carga ampliamente discriminatoria y de ser incosteables para cualquier economía sólo por no estorbar a su majestad el automóvil. En los camellones sucede lo mismo en menor medida, con el agravante de que se complican seriamente los cruces con otras vialidades, haciéndolas mucho más peligrosas, además los camellones suelen ser espacios verdes ganados en una ciudad que padece un déficit importante de áreas verdes. La polémica de las ciclovías en las banquetas es absurda, ya que siendo que en todos los casos se debe respetar el espacio peatonal, significaría una ampliación de la banqueta que ocuparía el mismo espacio que una ciclovía lateral pero sería más cara al elevar el nivel y provocaría que el ciclista suba y baje innecesariamente.
La ciudad es de todos, incluyendo las calles. El problema es que parecemos creer que está bien que las vialidades se las dejemos sólo a los autos, que ojo, sólo representan el 26% de los trayectos en la ciudad.

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