La Guadalajara amurallada domina 14% de la ciudad

 

 


Especialista de la Universidad de Passau, Alemania, analiza en particular el caso de Zapopan, donde están más de la mitad de 2500 cotos o “urbanizaciones cerradas” del AMG

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 
http://www.agustindelcastillo.com/

Los castillos del señor feudal ofrecían a sus moradores, incluso a los más precarios, los siervos que habitaban en torno a la muralla, una posibilidad perdida en la larga noche medieval: la seguridad. Bajo esta premisa, una extraña Edad Media se abre paso y domina cada vez más el imaginario de los moradores del área metropolitana de Guadalajara (AMG): los casi 2,500 “cotos” o urbanizaciones cerradas se extienden sobre 14 por ciento de las 65 mil hectáreas de “ciudad construida”, y van al alza.

Es un especialista migrado del mismo corazón de la vieja Europa, el doctorante en geografía por la Universidad de Passau, Bernd Pfannenstein, catedrático en la escuela de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), quien se ha propuesto medir palmo a palmo del territorio de los nueves municipios metropolitanos, para constatar este fenómeno, pero sobre todo, llamar la atención sobre lo que significa para la viabilidad de un proyecto de ciudad.

“En el AMG se están desarrollando comunidades aisladas que están fragmentando el territorio. Dicho proceso espacial se convierte en una evidencia para entender cómo se segregan los grupos sociales dentro del espacio urbano de nuestra metrópolis”, señala en conversación con este diario.

Su tarea más detallada ha sido el caso de Zapopan, que conoce bien porque trabajó en las áreas de planeación municipales. “El crecimiento expansivo en superficie y en cantidad absoluta de urbanizaciones cerradas residenciales bajo el concepto de vivienda cerrada y de acceso exclusivo en este municipio es la mayor de la ciudad, y creo que es cuestionable cuando se intenta vislumbrar su futuro en el corto y largo plazo, por la falta de instrumentos de planeación territorial que consideren el impacto que dicho modelo trae consigo, sobre todo en el tema de segregación”, apunta. La referencia de estos datos está en el documento “Zapopan 2030: Estrategia Territorial”, el cual fue reconocido como instrumento –pendiente de aplicación- en la pasada reunión internacional de Naciones Unidas Hábitat III, en Quito, Ecuador (MILENIO JALISCO, “premian a Zapopan por estrategia que ha ignorado”, 19 de octubre de 2016).

“Existe un vínculo directo entre el aislamiento de grandes fragmentos de la mancha urbana para la vivienda de acceso limitado y la pérdida del sentido de la ciudad como bien común, así como en la denigración de los espacios de interacción social, o espacios públicos, situación que implica el rompimiento de los valores propios del concepto de ciudad. Este tipo de auto-segregación residencial parece surgir como respuesta a las necesidades de la misma sociedad pues percibe una mejora en su calidad de vida al habitar dentro de una fortaleza, pues les garantiza seguridad y bienestar; esta decisión implica una desconexión de la ciudad, propiciando el surgimiento de islas urbanas", agrega.

Es decir, el miedo prevaleciente en los grandes conglomerados urbanos y la debilidad del Estado democrático (Umberto Eco, ver recuadro) se convierte en un poderoso motor de especulación inmobiliaria, junto con otros aspectos también atávicos, como el pretendido estatus social que da habitar un espacio al margen de lo público.

La autosegregación incluye dos conceptos: el aislamiento o fragmentación, y la concentración (polarización o marginación). “Ambos fenómenos son capaces de transformar el entorno urbano construido y los procesos de ocupación del suelo, razón por la cual se debe alcanzar una comprensión profunda de ellos con el fin adquirir el conocimiento que permita desarrollar e implementar políticas públicas dirigidas a la inclusión de los diferentes sectores de la población, alcanzando así una planeación integrar del territorio urbano para mitigar los riesgos sociales que implica la expulsión y segregación de la población”.

Actualmente “20 por ciento de la superficie urbana de Zapopan está construida mediante el concepto de ‘ciudad amurallada y cerrada’, una proporción que aumentó 30 por ciento solo en los últimos diez años [ver mapa anexo], resaltando la trascendencia que adquiere el tema dentro del ámbito espacial y social, sobre todo por tratarse de un momento en el que todavía existen posibilidades de buscar soluciones que puedan gestionar el territorio de manera integral”, advierte Pfannenstein.

Así, “el fenómeno requiere que pasemos del discurso académico a la implementación de políticas públicas para la administración eficaz de la ciudad pues, seguir con la privatización de espacio público y la construcción de muros, será un camino del que pronto no encontraremos la salida [..] el AMG estará de camino a la ciudad fortificada, una ciudad cerrada de uso exclusivo e interrumpida de manera significativa e irreversible, por lo tanto, es necesario cuestionar y reflexionar los impactos en temas de espacio público, movilidad y accesibilidad, morfología urbana, ordenamiento territorial y procesos de exclusión”.

De este modo, “se debe apostar a la actualización de los instrumentos de planeación territorial para que contemplen este tipo de evolución y disminuyan la desigualdad y fragmentación”. Y se pregunta: “¿Queremos construir nuestra ciudad como esa red de convivencia de la que todos somos parte, o buscamos crear vivienda desconectada del entorno urbano? […] Hay que comenzar a buscar las causas que dan origen a estos fenómenos para actuar sobre ellas y no intentar resolver los efectos que producen”. Porque “construir vivienda aislada no es construir ciudad. Construir muros no es hacer comunidad”.



Zapopan, estudio de caso

“Conocido en Estados Unidos como ‘gated communities’ (Thullier, 2005), el concepto de vivienda norteamericano arriba al Área Metropolitana bajo las premisas de lujo y exclusividad con el fin de satisfacer la demanda de espacios habitacionales del sector poblacional de altos recursos económicos, llegando a cubrir en la década de 1990 hasta 10% del entramado urbano donde se albergaba apenas a 2% de la población; ya en una etapa posterior, logró consolidarse como el producto inmobiliario más exitoso de los últimos tiempos”

Este modelo “se convierte en el esquema por excelencia gracias a la re-transformación que tiene en sus fundamentos de ostentosidad para permitirse incluir a nuevas clases sociales en la práctica del autoaislamiento, logrando que en Zapopan hasta 2015 se produjeran un total de 1,267 unidades residenciales cerradas en sus diversas clasificaciones con una extensión de 39.67 km2 de superficie”, lo que equivale a 19.07% del territorio municipal urbanizado

El patrón de segregación espacial “se fortaleció con el discurso del miedo y del incremento de la violencia […] por lo que es bajo el ideal de garantizar ‘seguridad’ dentro de este contexto de desigualdades económicas con realidades territoriales compartidas que se desarrolla uno de los efectos de mayor impacto en el sistema de ciudad, pues se comienza con el proceso de privatización de parques y calles, obligando a estos componentes urbanos de bien colectivo a dejar de lado su propiedad multifuncional de socialización…”

Fuente: Bernd Pfannenstein, Edgar Eduardo Anacleto Herrera y Salvador Sevilla Villalobos, “El impacto y la expansión territorial de las urbanizaciones cerradas residenciales en el área metropolitana de Guadalajara (México)”; Contested Cities, Madrid, 2016. Hoy a las 18:00 horas en el Aula Magna de la UAG, el autor impartirá una conferencia sobre el mismo tema

>CLAVES II

Cotos y Edad Media

“La otra Edad Media estaba estrechamente ligada a la disminución de población, abandono de la ciudad y penuria del campo, dificultad de comunicación, deterioro de las vías y correos romanos y crisis del control central, hoy parece que ocurra (respecto a la crisis de los poderes centrales) el fenómeno opuesto: el exceso de población interactúa con el exceso de comunicaciones y transportes y hace inhabitable la ciudad, no por destrucción y abandono, sino por un paroxismo de actividad”

“La hiedra que corroía las grandes construcciones ruinosas es sustituida ahora por la contaminación atmosférica y por la acumulación de basuras que desfiguran y vuelven irrespirables las áreas habitadas. La ciudad se llena de inmigrantes y se vacía de sus antiguos habitantes, que sólo acuden a ella para trabajar y correr después a los suburbios (cada vez más fortificados) […] Manhattan va camino de ser habitado sólo por negros. Turín por meridionales, mientras que en las colinas y llanos circundantes surgen nobles construcciones, ligadas a etiquetas de buena vecindad, desconfianza recíproca y grandes ocasiones ceremoniales de encuentro”

En la Edad Media, “se vagaba de noche por los bosques sintiéndolos poblados de presencias maléficas, nadie se aventuraba fácilmente fuera de los lugares habitados, se iba armado; condiciones a las que se encamina el habitante de Nueva York, que después de las cinco de la tarde no pone el pie en Central Park, o se cuida muy mucho de coger equivocadamente un metro que lo deje en Harlem o evita utilizar este medio de transporte después de medianoche si no va acompañado…”

Fuente: Umberto Eco, La Nueva Edad Media.

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