11.7.17

Ciclovías: votaciones y buen juicio

Por Jorge O. Navarro jonasn80@gmail.com/El Informador

Aunque una parte ínfima de los habitantes de la ciudad participó en la consulta que se realizó el domingo 09 de julio para votar “sí” o “no” a la ciclovía en la Avenida García Barragán (confluencia de Guadalajara y Tlaquepaque), el tema sirve como prueba, otra vez, de que un futuro más prometedor para esta gigantesca urbe depende del buen juicio de sus gobernantes.

Claro que definir el concepto “buen juicio” requiere más espacio del que ocupa esta columna, pero se puede hacer un intento: “lo más razonable por el bien de la comunidad”.

De inicio, personajes como Mario Silva Rodríguez, nuevo titular del Instituto Metropolitano de Planeación y hasta hace unos días responsable de Movilidad en el Gobierno de Guadalajara, un personaje con todos los años de experiencia en la defensa de mejores mecanismos de movilidad y transporte público en la ciudad, considera que la consulta no fue un mecanismo correcto para la ciclovía.

¿Por qué? Hay razones varias y expongo apenas dos: la primera es que el propio gobernador del Estado, Aristóteles Sandoval, había anunciado que el proyecto de inversión e impulso a la movilidad no motorizada (o sea, ciclovías) no se iba a modificar, sin importar el resultado de la consulta.

La segunda y quizá más importante: porque lo único que se consiguió fue separar más a quienes están a favor o en contra. Es cierto, ganaron los que están por el “sí”: 17 mil 274 votos en comparación con los cuatro mil 868 que dijeron “no”.

Desde el domingo por la noche y durante todo el día de ayer, he recibido por todas las redes sociales conocidas los más diversos argumentos (razonables y no; descabellados y lo contrario) en torno a la famosa consulta de la ciclovía en Av. García Barragán.

Esto es como agua revuelta y agitada. ¿Qué va a quedar cuando finalmente se asienten los elementos más pesados?

1. La ciclovía estará ahí, con sus usuarios (que no son pocos aunque lo parezca) y los miles de automovilistas que seguirán inconformes, mentando madres.

2. El reto de seguir invirtiendo dinero público en el crecimiento de la red de ciclovías en toda la ciudad.

Dicho de modo que conecte con las primeras líneas: faltó buen juicio.

No importa que los consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (organizadores de la consulta, obligados por ley) hayan dicho que se trató de una “fiesta cívica”. La realidad es que quienes ven las ciclovías como una invasión de las calles que están ahí para que circulen carros y camiones, siguen pensando eso y están más enojados.

Hay otra cosa que le escuché a Mario Silva… “todas las necesidades son coincidentes”. Tiene razón.

Los automovilistas quieren más espacio y también anhelan combustible más barato y llegar más rápido a sus destinos; y los ciclistas TIENEN DERECHO a las ciclovías, igual que los peatones a las aceras. Y también urge un mejor transporte público (mucho, mucho mejor). Todo es necesario.

¿Y sabe qué? No es posible resolver todo en un mismo momento.

Se necesita tolerancia, paciencia. Y buen juicio.

Si no lo ponen ellos, pongámoslo nosotros.

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