11.7.17

SÍ AL PUEBLO BICICLETERO



Escrito por Ulises Estrada/https://www.coliseoanimal.com
Guadalajara, nuestra perla tapatía o la ciudad de las rosas que huele a tierra mojada, está experimentando los trastornos de una visión de ciudad pensada para 4 ruedas. Años atrás las avenidas, calzadas y empedrados eran las ciclovías del tapatío promedio. Mi abuelo y mi padre utilizaron la bicicleta para trasladarse a placer por la ciudad que empezaba a entubar los ríos que corrían entre piedras.

La visión de ciudad que adoptamos sin adaptar fue la perspectiva gringa del privilegio al transporte particular. Así, deconstruimos el concepto inicial de Guadalajara, el pueblo bicicletero. Las condiciones geográficas siempre han sido ideales para privilegiar medios alternativos de transporte, como la bicicleta. Hoy hemos impuesto alfombras de concreto indiscriminadamente que obstruyen la infiltración de agua y hemos construido los desniveles que discriminan en la movilidad. Los preceptos sobre la movilidad articulada son claros y directos. Las ciclovías son solo un pedazo de la oferta tan limitada par

a desplazarse en la urbe. El peatón, el ciclista, el transporte público, las motocicletas y el vehículo particular, en ese orden, deben recibir infraestructura. El Gobierno de Guadalajara y de Jalisco han dado un mensaje positivo instruyendo a rescatar banquetas, promover ciclovías e invertir en un transporte público masivo como la línea tres del tren ligero y la reestructura del modelo ruta-empresa.

La competencia sobre la agenda de movilidad entre partidos es positiva para la ciudadanía, se pulen y debaten las opciones en la materia. Lo que no se vale es politizar un tema que hoy por hoy se piensa catalogar ya como un derecho humano, la movilidad. La consulta sobre un proyecto en una parte de la ciudad, la ciclovía sobre Marcelino García Barragán, que conecta Tlaquepaque con Guadalajara evidencia nuestra baja estatura y visión de ciudad. Los gobiernos carecen de capacidad para comunicar proyectos, no se diga para ejecutarlos. Esto siempre ha generado miedo y la incertidumbre es la carta de aquellos que están en contra del proyecto, razones legítimas pueden tener, pero no suficientes.

La consulta organizada por el IEPC sirvió políticamente para saltar un bache, no obstante, el trayecto no se ha terminado. El ejercicio democrático puede ser visto como caro, pero también fue contundente. No es momento de sacar raja política, es momento de por consenso, ponerle nombre al futuro de la ciudad, sustentable podría ser uno. Guadalajara sigue inacabada. Las inundaciones, el transporte público deficiente y ciclovías sin mantenimiento, son y serán, los pendientes del mañana inmediato.

Los argumentos esgrimidos por el Instituto de Movilidad (IMTJ) y organizaciones de la sociedad civil que respaldan la continuación del proyecto de ciclovías en la ZMG son concluyentes. La redensificación del principal cuadro donde convergen los municipios de la metrópoli es uno de ellos. Cada municipio tendrá que pensar su red para las bicicletas como parte de un proyecto llamado Guadalajara.

Mi madre y mi hermano se mueven en bicicleta. Puedo confirmar que faltan ciclovías. Mientras no exista el civismo vial entre ciclistas, automovilistas y el transporte público, la única salvación de quién se atreve a moverse en dos ruedas no motorizadas son las ciclovías.

Ojalá pronto seamos en esta mancha urbana varios pueblos bicicleteros bajo el nombre de Perla Bicicletera.

@Eduardobarragan @ColiseoAnimal

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