11.9.17

Fracaso ‘se pasea’ en la ruta-empresa


por Darío Pereira/ntrguadalajara.com




¿Funcional? Operadores y usuarios se quejaron de los resultados que ha tenido el nuevo modelo de transporte. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)
“Estamos en quiebra”. A pocos meses de que las unidades del nuevo modelo de transporte impulsado por el gobierno estatal salieron a las calles tapatías, así resumen su experiencia algunos transportistas involucrados en el esquema ruta-empresa.


Desinterés de los operadores, quejas de los usuarios, evasión en el pago de la tarifa y manejos dudosos por parte de TISA, empresa encargada de las gestión del dinero recaudado, son algunas de las inconformidades que lamentan empresarios y trabajadores.

En mayo, la troncal Artesanos fue la primera ruta empresa en prestar servicio; tres meses después se sumaron la ruta complementaria 06 y la de características especiales 703.

Arturo, nombre ficticio, labora como administrador en una de estas rutas. Aunque arrancaron con amplias expectativas, indica que pronto se han desvanecido.

Malos manejos

El sistema implementado para que los operadores ya no tengan que encargarse personalmente del cobro ha comenzado a presentar problemas operativos y a levantar sospechas de malos manejos.

En principio, señalaron, las alcancías mediante las que los usuarios pagan el pasaje se encuentran mal ubicadas, fuera del campo de visión de los operadores, lo que propicia la evasión en el pago.

“Estas alcancías tienen una falla en la impresora para emitir el boleto. Si el usuario jala mal el ticket, el papel se recorre y se atasca, ya no da (tickets). Como nosotros no tenemos permitido meterle mano a esas máquinas, más que el técnico que TISA tiene asignado en la terminal de la ruta, entonces el operador se deslinda completamente. Si el usuario voltea y le dice, ‘no me dio boleto’, pues ‘pásate’”.

“La evasión de tarifa comenzó ahí, porque el usuario se percató que al operador no le interesaba. Llegó el usuario y depositó 2, 3, 4 ó 5 pesos nada más y volteó y le dijo ‘no me dio boleto’, evadiendo completamente la tarifa. Como administrador calculo que tenemos 20 por ciento de evasión de tarifa por parte del usuario”, lamentó el trabajador.

Pero esto, aseguraron los transportistas, es el primer eslabón de una cadena en la que pierden parte importante de los ingresos que deberían recibir.

Cada día, personal de TISA sustrae el dinero de las alcancías y una empresa de resguardo de valores se encarga de que lo recolectado llegue a las cuentas de la compañía. “Pero a la cuenta de la ruta-empresa no llega”, indicó Arturo.

Al menos, dice, no llega a tiempo o en su totalidad. Han tenido que esperar hasta 15 días para ver reflejadas las transferencias, pero más allá de eso, las cuentas no cuadran.

“Identificamos, con base en las hojas del despachador de cuántas unidades trabajaron y cuántas vueltas dieron, unidades que trabajaron turno completo y TISA nos reporta ceros”.

“Si a mí TISA me ha hecho depósitos de esos días y me dice ‘ceros’, y yo les compruebo que la unidad sí trabajó en realidad, con poco o mucho generado, pero trabajó, y me reporta en ‘ceros’, ahí yo puedo mencionar que pudiera haber algún fraude”.

En esa postura coincidió Arnoldo Licea, líder del Sindicato de Avanzada del Transporte Público, quien en dos palabras sintetiza la situación: “TISA roba”.

“¿Cómo un unidad que ellos saben que trabajó las declaran en cero? Se están robando el dinero y están empezando. Realmente el sistema les arroja unos números y a la hora de contar el dinero no se dan cuenta de que tienen más de lo que dice el mecanismo de conteo. En vez de decir ‘¡ah, caray, pues esto no es de nosotros!’, aparte de lo que ya están cobrando”, pues recalca que la compañía cobra a los transportistas una renta mensual por sus servicios cercana a los 8 mil 500 pesos por cada unidad. Esto, con independencia del número de pasajeros que haya transportado.

Modelo inviable

La suma de estas situaciones ha derivado en que los transportistas comiencen a dudar de la factibilidad financiera del modelo.

“Los gastos de operación son elevados. Tenemos unidades de las que se tiene que pagar una mensualidad de 30 mil pesos, se le tiene que pagar la mensualidad por aparato a TISA, se tienen que pagar sueldos, se tienen que pagar mantenimientos (...) Estamos en quiebra y se ve muy lejana la recuperación del monto inicial de inversión que tuvieron los accionistas aquí. Sí se ve muy largo, porque al paso que vamos, nos está devorando ya la deuda”, indicó Arturo.

Los inconformes con el modelo han pedido explicaciones a TISA, de la que, aseguran, han obtenido puras evasivas. Las respuestas de la Secretaría de Movilidad (Semov) se resumen a promesas de revisión del modelo y principalmente, a peticiones de paciencia para que la operación de regularice.

Los retrasos en la reorganización de las rutas actuales también han pegado a los derroteros que se han sumado al modelo.

“Nos dieron un trazado, pero no eliminaron competencia para garantizar que fuéramos sustentables. Seguimos compitiendo contra otro tipo de rutas que circulan por las mismas vialidades. Es una competencia desleal, nos deja fuera”.

“Nos sumamos al proyecto donde nos dijo el gobierno del estado ‘arranquen, éntrenle’; pensamos que tenía unas bases sustentables y que el modelo de trabajo y el esquema de trabajo que tenía TISA ya estaba preparado para lo que venía. La sorpresa que nos dimos es que no lo está”, lamentó Arturo.

Implementación fallida

Para Arnoldo Licea, líder del Sindicato de Avanzada del Transporte Público, todo se resume a una premura injustificada por parte del gobierno del estado para sacar a las calles la ruta-empresa.

“Lo que debieron de haber hecho primero es hacer un estudio de factibilidad; segundo, conocer origen y destino de las personas que se iban a subir en esa ruta e informarles. Hacer reuniones en las colonias, informarles sobre el funcionamiento del nuevo esquema. No se hizo nada de eso y es lo que está generando el problema (...) No puedes empezar a hacer algo sin hacer prueba, sin tener certeza de que vas a tener 90 por ciento, 95 por ciento de efectividad en el sistema. La implementación fue fallida”.

También se muestra inconforme por la falta de aumento a la tarifa, que por ahora se mantiene en 7 pesos, lo que aleja la posibilidad de los empresarios de recuperar la inversión hecha. “No llegó el aumento, TISA no sirve. Es un fracaso”, concluye.

Las quejas principales

Una carcajada. Ésa fue la respuesta de Daniela, una usuaria de la ruta-empresa, cuando se le cuestiona cómo funciona el servicio. Explicó que al inicio los camiones del corredor Artesanos, que utiliza casi a diario, tenían frecuencias de paso aceptables; ahora, afirmó, ha llegado a esperar hasta 30 minutos.

Las esperas son la queja más recurrente entre usuarios consultados. En dicha troncal, según las autoridades de Movilidad, se planearon frecuencias de paso de alrededor de seis minutos. En un recorrido efectuado por este medio se comprobó que cada unidad dura en pasar entre 12 y 15 minutos.

En tanto, personal de la ruta complementaria C06 se quejó del estado de algunas de las vialidades por las que circulan. Una omisión de los gobiernos estatal y municipales que, dijeron, repercute en los tiempos de paso. En la colonia Las Huertas incluso se tuvo que modificar el derrotero para evitar pasar por un socavón ante el temor de que las unidades resulten dañadas.

De igual forma, es frecuente observar a personas esperando el paso de los camiones o pidiendo bajar en paradas no autorizadas, lo que genera algunos conflictos entre usuarios y operadores, refirieron estos últimos.

“El que hizo las paradas no sabe nada de transporte. Unas están muy cerca y otras muy separadas”, espetó uno de los operadores del corredor Artesanos.

Otro conductor refirió que los retrasos han repercutido en que no puedan realizar las vueltas en el tiempo planeado. Como consecuencia, dijo, no es raro que tengan que trabajar más de las ocho horas que se les prometió.

“Que nos den tiempo para comer, para ir al baño, porque a veces ni tiempo de desayunar”.

A decir del gobierno estatal, esta clase de situaciones quedarían eliminadas con el nuevo sistema. Por el momento, a los operadores también se les solicita cooperar y se les promete que en cuestión de meses todo se regularizará.

Otros choferes consultados se dijeron satisfechos con el modelo, pues se ha logrado erradicar comportamientos como la pelea constante por conseguir pasaje, aseguraron.

“Que nos den tiempo para comer, para ir al baño, porque a veces ni tiempo de desayunar”
Conductor del nuevo modelo

“¿Cómo un unidad que ellos (TISA) saben que trabajó las declaran en cero? Se están robando el dinero y están empezando”
Arnoldo Licea, líder sindical

JJ/I

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