16.11.17

Ciclovía de Avenida Revolución, amenaza



por JUANA MARÍA RAMÍREZ/cronicajalisco.com

DAÑO. Dicen que no es tiempo para comenzar obras, debido a que la época navideña se aproxima y la clientela, de por sí baja, podría disminuir aún más. Foto: Andrea García / Cortesía

Como una obra innecesaria consideran los comerciantes de la zona de Avenida Revolución que el Gobierno del Estado pretende implementar para transformar la imagen de la misma e incluir una ciclovía, según los locatarios, desde la implementación del Macrobús, y luego con la obras de la Línea Tres del Tren Ligero, su situación es desesperante, reportan además una baja de ventas de casi un 60 por ciento, sin contar con los innumerables negocios que han tenido que bajar sus cortinas.

“La situación está cada vez más mal y pretenden empeorarla”, señaló Rodolfo Beraud, quien asegura que las cosas comenzaron a ir mal desde el inicio de operación del Macrobús por Calzada Independencia, y luego hace dos años que iniciaron los trabajos de la Línea 3 por la Calzada del Ejercito, cerrando este tramo prácticamente aislado para el flujo de personas, aunque los clientes de muchos años siguen llegando, no hay posibilidades de crecer, y peor aún, de llevarse a cabo el proyecto, los dejan sin posibilidad de nada, pues no se podrá hacer carga y descarga de mercancía, y el flujo de vehículos será muy lento, lo que alejará a los cada vez menos clientes.



UNA ZONA CON POCA VIDA

El mencionado tramo no se distingue por ser uno de los más llamativos de la Perla Tapatía, se trata de una zona donde el comercio es lo único que le da vida y genera empleo a cientos de familias.

Es una vía donde se encuentran tiendas de ropa al mayoreo, otra parte que lo distingue es el de la maquinaria pesada, a lo largo de la avenida pueden verse comercios que venden desde equipo para cocinas industriales, equipo sofisticado para la elaboración de zapatos, entre otros, un movimiento en estricto sentido comercial que precisa de espacio para la carga y descarga, y con la ciclovía, este se vería mermado.

“Yo ya tengo muchos años aquí, y si he visto como en los últimos años abren nuevas tiendas y solo duran unos cuantos meses y tienen que cerrar, solo sobreviven los que ya tienen varios años, y son conocidos y los clientes los que vienen a buscar porque los conocen, pero esto está cada vez más triste, y si hacen lo que quieren se va a poner peor”, apunta con tristeza el dueño de una pequeña tienda que trata de hacer frente a la mala situación.

TEMPORADA NAVIDEÑA

Si bien el concepto de la obra causa molestia entre los comerciantes, lo que incrementa su indignación es el momento de llevarse a cabo, pues de acuerdo a los funcionaros que socializan la obra esto podría ocurrir en unas cuantas semanas, el problema es la inminencia de las fiestas navideñas, temporada en la que se incrementan las ventas, sobre todo en las tiendas de ropa, lo cual el tener banquetas abiertas y obra en proceso vendrá a dar al traste con las expectativas.

“Uno de los accesos principales para los clientes potenciales a la zona es de Poniente a Oriente por Miguel Blanco y Revolución, y del otro lado, es decir, de Oriente a Poniente, de la Plaza de la Bandera también bloqueado por las obras del Tren. Todo el año nos han bajado las ventas a todos, pero bueno, estamos subsistiendo de una manera u otra, pero ahora nos quieren dar el tiro de gracia abriendo las banquetas y haciendo que la gente vea que la obra no pueda pasar, ¡Ahora sí nos van acabar con las ventas!”, advierte Juan Jiménez.

Y añade: “El problema es que no toman en cuenta a la gente, no es una obra consensada, en ningún momento nos preguntaron si estábamos de acuerdo, si nos iba a ocasionar algún problema. Y peor aún, quienes se han encargado de la socialización, es decir, el Ayuntamiento, no da fechas precisas del tiempo que durarán las calles cerradas, unos dicen tres meses, otros seis, y otros más ocho, no hay seriedad en todo esto”.

AUMENTO DE PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE

Aunque el proyecto fue aprobado desde el mes de febrero, es hasta nueve meses después que el Ayuntamiento de Guadalajara lo está dando a conocer. Básicamente se trata de la ampliación de banquetas, una ciclovía y un camellón, el problema es que no se ve el espacio suficiente para el paso de los coches y mucho menos para que puedan estacionarse, bajar y subir mercancía. “Si nos basamos en la ciclovía de Marcelino García Barragán que mide 2.70 metros, si lo restamos de los dos lados son 5.40, agregue dos metros al camellón, más otros tres por banqueta de cada lado ¡no queda nada!”, asegura don Rodolfo Beraud.

Por su parte, Natalia Juárez, propietaria de una pequeña empresa de venta de cocinas industriales, denuncia que con las obras, la Avenida Revolución y sus calles aledañas se han vuelto la nueva casa de personas en situación de calle, luego de que varias fincas se encuentran abandonadas, aunado al nulo paso de automotores, lo que aumenta la inseguridad en la zona tanto para los pocos vecinos que aún residen, los comerciantes y sus empleados.

“Sí les va a quedar muy bonito, les van hacer su dormitorio a los indigentes… de por si ahorita, vea como está esto lleno de indigentes, se han apoderado del Jardín Analco que está muy bonito pero nadie se puede meter, porque lo han tomado de dormitorio, de baño y de todo. Todos los días amanece aquí en la banqueta llena de suciedad, ahora imagínese cómo se va a ver el camellón que quieren hacer”, señala indignada.

“En lugar de andar gastando en cosas inútiles como un camellón y una ciclovía, que lo gasten en ayudar a estas personas que viven en la calle… Esta zona no es bonita, no tiene ningún atractivo para nadie, nadie va a decir vamos a caminar por Avenida Revolución, no hay nada que ver aquí, entonces, para qué una obra así, mejor que vayan y arreglen las calles en donde es necesario”, reitera Natalia Juárez.

AUTORIDAD OMISA

Algo más que indigna a los comerciantes es la cerrazón de las autoridades, “sólo dicen que lo van a hacer y se aguantan”, señalan molestos, de hecho, durante una reunión sostenida con personal de la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública (SIOP), la respuesta es “la obra va por que va”, apunta Beraud, quien señala que de acuerdo con la dependencia estatal, “todos tendrán que usar bicicleta”.

“No quieren escuchar, no se dan cuenta del daño que están haciendo, no les importa que nosotros generamos empleo, de nosotros dependen muchas familias”, lamenta don Alfredo Siordia, propietario de una ferretería que en los últimos años ha visto como la venta cae cada vez más, “nos estamos quedando solos aquí”.

Pese a que los enviados por el Ayuntamiento presidido por Enrique Alfaro Ramírez les han asegurado que no se ha dado la licencia para la obra en tanto no queden aclaradas las cosas con vecinos y comerciantes, estos últimos desconfían, por ello, acudirán a la vía legal recabando firmas, hasta el momento 150, donde buscarán solicitar un amparo y dar revés al proyecto.

“Si al Gobierno no le importa nuestro destino, a nosotros sí, si se esperaron tanto tiempo para avisarnos, para hablarnos de la obra cuando ya era inminente, es que no nos quieren escuchar, por eso acudiremos por la vía legal... Nos han citado a juntas y entrevistas con funcionarios, pero nos da miedo que solo nos quieran quitar el tiempo y después no podamos hace nada, esto tiene que resolverse de inmediato”, finalizó Rodolfo Beraud.

DATO

En la zona se ubican aproximadamente 150 comercios de diferentes ramos, pequeñas empresas que dan empleo entre ocho y 10 trabajadores.



lg

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