19.2.18

Los problemas de vivir en las orillas del AMG

Largos traslados, falta de transporte público y de servicios, entre los principales inconvenientes. Los municipios crecen en habitantes, pero no en funcionarios operativos para darles atención

En las orillas del Área Metropolitana, el nuevo modelo de vivienda se muere poco a poco entre las deficiencias. (Especial)

VÍCTOR HUGO ORNELAS/Milenio

La apuesta para el desarrollo de vivienda en el Área Metropolitana de Guadalajara, se ha enfocado en la construcción de grandes fraccionamientos que principalmente se asientan a las orillas de los municipios metropolitanos, pero salvo algunas excepciones, los proyectos tienden a representar un problema para quienes los habitan y han venido a complicar la dotación de servicios por parte de los ayuntamientos, que se vuelven víctimas de sus propios errores al aprobar conjuntos habitacionales que no cumplen con las normas establecidas y ahora deben atender en las nuevas colonias, problemas que ni los antiguos barrios tienen.



La expansión de la mancha urbana ha apuntado a municipios como Zapopan, El Salto, Tlaquepaque, Tonalá, Ixtlahuacán, Zapotlanejo y Tlajomulco; este último, se convirtió incluso por varios años en una de las primeras tres demarcaciones con la mayor tasa de crecimiento poblacional registrado en todo el país a causa del boom de desarrollos, principalmente en la primera década del 2000.

Estos espacios, se ofertaron y se ofertan como “lo que siempre quisiste”, “lo que estabas buscando”, “la oportunidad” y todo “un sueño” para aquellos que buscan el espacio ideal para habitar junto con sus familias, sin embargo, ha resultado una constante que a las pocas semanas de comenzar a ocupar la nueva vivienda, los problemas de toda índole comienzan a surgir y la vida para quienes los habitan empieza a ser más complicada.

Así es el caso de Margarita, que adquirió una vivienda en un fraccionamiento sobre prolongación 8 de Julio dentro del municipio de Tlajomulco y aunque señala que el espacio es adecuado, tiene áreas verdes y el tamaño de la vivienda no le genera complicación para ella y sus tres hijos, hasta empezar a vivir en el lugar se dio cuenta que no contempló algo que hoy le representa una de sus mayores dificultades, la falta de un plantel educativo en el fraccionamiento.

Con hijos de siete, seis y cuatro años de edad; de lunes a viernes, Margarita realiza una travesía para llevarlos a la escuela, acudir al trabajo y luego hacer el mismo recorrido a la inversa, para regresar a su casa, una dinámica a la cual invierte aproximadamente un total de tres horas al día entre las idas y las vueltas.
“Siento feo por mis hijos porque se tienen que salir conmigo a las 6:00 de la mañana porque los camiones aquí pasan ya muy llenos y a veces ves pasar dos o tres y ni siquiera hacen la parada; si hubiera una escuela en el fraccionamiento me ayudaría mucho, pero la verdad nunca pensé en eso cuando compré la casa”, señala la madre de los menores, que dice no puede elegir una escuela más cercana porque todos los planteles están rumbo al centro de Tlajomulco y ese es el sentido contrario a dónde se encuentra su lugar de trabajo, por lo que no tendría margen de maniobra para cumplir con entregar a los niños en la escuela y posteriormente llegar a tiempo a su oficina.

En un lugar situado aún más al sur del municipio de Tlajomulco, frente al poblado de Cajititlán, se encuentra uno de los fraccionamientos de mayores dimensiones que se han desarrollado en esta municipalidad, ahí, el problema no es la falta de espacios educativos, centros barriales o zonas de esparcimiento, sino que la dificultad para los pobladores se centra en temas de seguridad y en algunos casos, aseguran habérselas “visto negras” con las condiciones de sus departamentos, es decir, con la infraestructura.

Para llegar a Arvento existen dos caminos, la parte frontal colinda con el Circuito Sur Metropolitano, una vialidad de cuatro carriles que es empleada por habitantes de al menos ocho poblaciones cercanas, sin mencionar todos aquellos automovilistas que recurren a la misma para usarla como una especie de libramiento y conexión entre Carretera a Morelia y Carretera a Chapala.

Pero por la parte trasera, el camino que une a este fraccionamiento con el periférico de la ciudad es la avenida Adolfo Horn, que a partir de la agencia municipal El Mirador, en la Zona del Valle, se convierte en una arteria que utilizan casi exclusivamente quienes ingresan o salen de este fraccionamiento, y, que cuentan que en múltiples ocasiones han sido víctimas de robo sobre la misma, “hay varios vecinos aquí (en Arvento) que ya les ha pasado que cuando vienen por el camino de noche hay una camioneta atravesada y cuando se paran los asaltan”, señaló Rubén, que desde hace cuatro años habita en el mencionado conjunto habitacional.

(Las rutas del transporte tardan en llegar a los nuevos desarrollos)

Dicha vialidad se encuentra en una de las zonas en donde al menos durante 2017, se localizaron la mayor cantidad de cadáveres en el municipio, pues de acuerdo a un ejercicio periodístico realizado por MILENIO JALISCO, más del 60% de los asesinatos de toda la demarcación, se concentraron en esta zona de 37 kilómetros cuadrados, al menos al menos el hallazgo de los cadáveres.

En otra zona de la ciudad, en el municipio de Tonalá, que ha sido sede de la construcción de algunos fraccionamientos de grandes dimensiones como Urbi Quinta, los habitantes se han quejado de la invasión de viviendas como uno de los principales problemas, “hay muchos paracaidistas, se concentran en algunas zonas, aquí hay varias etapas y unas están mejor que otras, pero las que ves con más grafiti y más descuidadas, son las que también hay más casas vacías y esas son las que aprovechan los que se meten a las casas”.

Según lo señalan los vecinos, esa invasión de viviendas ha llegado a mermar la convivencia y resulta más complicado poder llegar a aplicar algunas medidas en conjunto, “por lo mismo de que están invadiendo es que no se acercan, casi no le hablan a nadie y de pronto hay algunos que hasta se meten a tobar a las casas porque saben muy bien a qué hora está y a qué hora no estamos”, indicó una vecina de este fraccionamiento.

En el mismo municipio Tonalteca, los habitantes del conjunto habitacional, Vistas del Pedregal viven en constante inconformidad con la operación de una caseta de cobro por la cual deben pasar todos los días para salir e ingresar del conjunto habitacional y conectarse con el centro del Área Metropolitana, “de veras que no es posible que para entrar y salir de tu casa tengas que pagar una caseta, nos hemos cansado de pelear contra eso pero nadie nos hace caso”, mencionó uno de los habitantes, en tanto que otro vecino, insistió en que el tema simplemente es “ridículo”, pues se trata de un espacio dentro de un Área Metropolitana y “no pueden salir con que dentro de una zona metropolitana haya casetas de cobro para sus habitantes”.

De igual manera, en Zapopan, algunos fraccionamientos, principalmente los que se ubican sobre carretera a Colotlán, a donde han llegado a habitar cerca de cien mil personas, que lo último que creyeron encontrarse, era con carencias en infraestructura de movilidad, redes de agua y drenaje, escuelas y hospitales, lo que convierte esta zona en una “ciudad dormitorio”, que sí bien representó en su momento una oportunidad para la adquisición de un patrimonio para miles de personas, ahora es una especie de “hotel” con el que se endeudaron por los próximos 20 o 30 años.

En Tlajomulco, las cuadrillas de servicios públicos mantienen mayor actividad en los nuevos desarrollos habitacionales, las fugas de agua, poda de áreas verdes, temas de alumbrado público y bacheo, son habituales en estos espacios, aún más que en las delegaciones y agencias municipales que fueron los primeros asentamientos de la demarcación.

En Zapopan ocurre una situación similar, Héctor Chaires, director de Gestión Integral del Agua del Municipio, señaló que han atendido en algunos fraccionamientos con no más de ocho años de antigüedad, problemas que actualmente presenta la colonia Seattle, que tiene décadas de haber sido creada, pues hubo fraccionadores que emplearon material de mala calidad o de menor tiempo estimado de vida, en lugar de incluir lo que la ley indica, por lo que consideró que sí se aplicara de manera adecuada las normas entorno a desarrollo urbano, no tendrían este tipo de problemas.

El mantenimiento es otro tema primordial, la actual administración ha dado atención a más de 300 pozos de absorción que desde que comenzaron a funcionar no habían recibido atención alguna, además, se han encontrado con desarrollo en donde el fraccionador no cumplió con la disposición de ley de garantizar dos días de abasto de agua mediante almacenaje, para casos de contingencia, es decir, colocar ya sea aljibes y tinacos en cada vivienda, o cisternas que alimenten a todo el fraccionamiento y por ello en ocasiones hasta para abastecer con pipas llegan a tener problemas, “les llevamos el agua, ¿Pero dónde la almacenan?”, señaló el funcionario.

Por otra parte, Félix Gastelum, de la dirección de mejoramiento urbano, explicó que en los conjuntos habitacionales bajo la modalidad de fraccionamiento, la dependencia se ha encontrado con que los principales problemas para ellos es el vandalismo y robo de mobiliario urbano, lo que complica el mantenimiento de estos espacios, que rápidamente son afectados con grafiti, daños a los espacios públicos y en ocasiones, otro de los problemas es la invasión de servidumbres, en todos los casos, se trata de situaciones que no tienen que atender con la misma intensidad en otras colonias más antiguas de Zapopan.

Sin importar el municipio del cual se hable, los funcionarios que se desempeñan en esto coinciden en una situación, los desarrollos y por consecuencia la cantidad de personas que llegan a habitarlos es un número que crece de manera exponencial, mientras que el número de funcionarios destinados a temas de mantenimiento y dotación de servicios en áreas operativas, no se incrementan al mismo ritmo, es decir, mientras en un año pueden llegar 50 o 100 mil nuevos habitantes a una demarcación, el número de trabajadores en Agua Potable, Mantenimiento de Vialidades y hasta de Policías, no se incrementa de manera significativa, por lo que hay más trabajo, pero las mimas manos para hacerlo.

Los conjuntos habitacionales, mientras mayores dimensiones poseen, mayores cantidades de problemas parecen tener y sus habitantes optan por buscar soluciones que en algunos casos representa abandonar las viviendas, pues les llega a resultar más barato tirar su inversión y rentar en otro espacio más cercano a sus actividades diarias, que mantener un problema, invertir en transporte y sufrir por servicios.

MC

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