Guadalajara más autos pero menos banquetas


Una evidencia de la consagración del auto por encima del peatón en el AMG es el crecimiento a mas de 2.1 millones de vehículos en menos de dos décadas, pues apenas en el año 2000 se alcanzaban las 730 mil unidades, según datos del INEGI. A lo anterior se debe considerar la marcada desigualdad urbana que también concentra el mayor número de autos por casa-habitación en el municipio de Zapopan y en particular en las exclusivas colonias Bugambilias Country y Los Pinos. Lo cual resulta un factor inevitable de considerar para el análisis del caos vial matutino principalmente entre 7 y 9 de la mañana.

Sobra señalar el peligro que se cierne en las vidas de los peatones quienes, sin haber sido tomados en cuenta, deben brincar los atorones viales todos los días en esa región del sur de la ciudad, principalmente en el polígono de Periférico Sur y Av. López Mateos.

Por si fuera poco el estrés y peligro de ser peatón en esa zona, conforme se adentra la mancha urbana en el municipio de Tlajomulco, mayor es el déficit de banquetas en donde se llega a contar hasta el 67% de las calles sin ninguna acera que proteja al peatón en una de los polígonos de mayor densidad poblacional y menor conectividad que se puedan localizar en Jalisco y en México.

Si bien se reconoce oficialmente la inexistencia de banquetas en el 39% del AMG, lo cierto es que la condición material de algunas colonias se combina con la ausencia de señales viales, seguridad pública, transporte decoroso, pero sobre todo una marginalidad en la que se acentúa la coexistencia excluyente solo inherente a masa de trabajadores que no han tenido otra alternativa que adquirir una vivienda barata lejos de sus centros laborales o de estudio.

Cuando observamos el número de personas que arriesgan su vida todos los días para cruzar las avenidas de mayor flujo y velocidad carentes de puentes peatonales, no podemos dejar de notar que existen zonas urbanas donde este amueblamiento se convierte en accesorio de lujo cuando ni siquiera hay banquetas para el viandante cotidiano en peligrosas carreteras convertidas, a pesar de la ausencia de infraestructura básica, en arterias primarias de conectividad entre cientos de fraccionamientos habitacionales asentados en los municipios de El Salto, Tonalá, Tlaquepaque, Zapopan y sobre todo Tlajomulco, mucho antes de dotarles de agua, transporte colectivo decoroso, seguridad pública y otros servicios urbanos básicos profundamente deficitarios pero, en contraste, principalmente en los puntos de ingreso a la ciudad permitir espectaculares, vandalización de edificios grafiteados y una notable ausencia de señalamientos viales preventivos.

Las condiciones de Guadalajara nos recuerdan aquel eufemismo que sugería a Guadalajara como una ciudad amable. Y sí, pero con los autos. Esperemos que el próximo gobierno pondere los derechos de la mayoría peatonal para reconvertir toda la ciudad en una metrópoli mas vivible y una población menos vulnerable atendiendo a las organizaciones ciudadanas que observan, como el colectivo bicicleta blanca, la prioridad que se ha otorgado al vehículo automotor y la profunda desatención al peatón.

ACADEMICO DEL CUAAD. UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA
carlosm_orozco@hotmail.com

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